Esa maldita frase que escuché tanto tiempo. Al principio mi respuesta era muy rápida, clara y concreta: “No, gracias”. Interiormente pensaba, “no estoy tan mal como para llegar a la instancia de que me presenten a cualquier solterón, alguien va a llegar”.
Después de estar 5 años en pareja, volver “al ruedo” es difícil, ya no te dan ganas de salir sola, de arreglarte, de acostarte a las 5 de la mañana con alguna copita de más para tapar las angustias, y lo peor de todo es que al otro día te cuesta recuperarte el doble de lo que te costada cuando eras adolescente.
A estos pequeños detalles, hay que sumarle que muchas de tus amigas ya se casaron, están en proceso de casorio y algunas hasta ya son madres!!! Por ende las alternativas de salir y conocer a tu media naranja se van achicando.
Empieza la vida de soltera
Al principio pensás que vas a conseguir un novio rápido, tus penas se van a evaporar y todo vuelve a la “normalidad” (que es normal???). Pero va pasando el tiempo y no se hace fácil, por momentos no te querés meter con cualquiera y por otros momentos si.
Cuando salís los jueves con tus amigas (salida impostergable, salvo raras excepciones) están todos los muchachos con el hermoso anillo resplandeciente, ojo, hay que tener en cuenta que algunos lo guardan!
Y los fines de semana.... este si que es un tema, los viernes te quedas en casa, obvio porque estás cansada de toda la semana, el sábado ves que opciones tenés, que van desde salir con tu amiga y el novio, salir con tu amiga (soltera también) y chusmear, algún que otro compromiso familiar o mi preferido pelis en casa! Seguido a esto vienen las frases célebre de la mi madre, “...así no vas a conocer a nadie...” o “...no te van a venir a tocarte la puerta....” (esta última frase va a tener un texto especial aparte).
Los meses pasan y las expectativas de conocer al maldito príncipe azul van bajando. Al principio tenés tus condiciones, las mías eran, que no fuera casado y/ separado, que no tuviera hijos, que no sea ni muy grande, ni muy chico, que tuviera una profesión, estudios o algo y que por lo menos económicamente subsistiera.
Por eso acepté que me presentaran gente, obviamente previa averiguación de antecedentes, etc, etc., porque también hay que tener en cuenta que uno se va volviendo más exigente.
Llego el primero, todas estaban con expectativas, yo también no lo voy a negar, era toda una experiencia nueva para mi que nunca necesitó de este recurso (no es que sea Angelia Jolie, pero todas tenemos nuestros encantos).
El susodicho entra a la casa de unos amigos, era lindo, pero venía con combo 2 x 1, una hermosa niña de alrededor de 3 años!!!, ya habíamos anulado 2 de las condiciones, jajaja. Igualmente tenía buena onda y le puse el pecho y el asunto duró casi un mes, nada importante para guardar en los recuerdos de eso.
Después se sucedieron uno y cada uno de los casos que yo no quería, separados, divorciados o en proceso, niños/as , mayores, etc...
Hasta que un día dije “....basta, se van a cagar todos y me quedo sola, igual tiempo no tengo para una relación....” Claro, como iba a tener tiempo si tenía una agenda semanal cargada de actividades, gym 3 veces por semana, masajes 1 vez por semana, salida las jueves con las chicas, algún que otro compromiso social y me sobrecargué de trabajo para depositar toda mi libido ahí, como solemos hacer todas. Eso sí, laboralmente fui super productiva, porque sólo pensaba en eso!!!
En el medio de mi super cargada (adrede) agenda, organicé mi primer viaje de vacaciones sola, va, semi sola y me super sirvió para darme cuenta que la pasaba super bien, pero ....NECESITABA UN NOVIO!!!
Y como dicen todos, pero absolutamente todos, “...cuando menos lo esperás llega...” y fue verdad, finalmente llegó.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario