A los 34 años empecé primer grado y ya estoy por pasar a segundo…bravo por mí!!!!
Pero fue difícil, primero aprender todos los códigos que uno cree saber pero…NO, todo cambió o por lo menos varias cosas. Lo primero que aprendimos este año fue a escribir en cursiva, perfectamente redondita, cosa que no hago desde que tenía 12 años, o sea aprender casi a escribir de nuevo…todo un tema y miles de discusiones con un nene de 6 años que me gritaba, tu C se parece a una L, no te entiendo nada, hasta que apareció Superman, su padre, que tiene letra caligráfica y salvó mi vida.
A los 3 meses de haber empezado las clases germinamos el poroto, para mi sorpresa, porque yo creo que lo hice en 4 grado y por supuesto jamás me germinó el poroto, me daba pánico que sea hereditario, porque a mi hermana tampoco le germinaba y a la mayoría de mis amigos tampoco, pero al nene sí, le creció una plantita que terminó en el jardín de la abuela, porque a mi las plantas definitivamente no me quieren, les hablo, les pongo nombre, las riego y a la semana están muertas indefectiblemente. El poroto sigue vivito, coleando y creciendo.
Los códigos cambiaron, por ejemplo la mancha, tiene millones variantes, mancha venenosa, mancha simpson, mancha pared, mancha derretida, mancha velita, mancha INODORO!!, mancha hombre araña, mancha cara y ceca, etc…yo a lo sumo jugaba a la mancha normal, al elástico y NO VALE REIRSE… a los juegos que hacía Héctor Larrea en Seis para Triunfar…plin, plin, plin…no se rían.
Otra de las cosas que cambiaron es que cuando algo era fácil, nosotros decíamos “es una papa” ahora dicen “es una papunia”, a la diéresis, nosotros le decíamos diéresis, a lo sumo puntitos, pero ahora “CREMITA”???!!!, la seño sigue siendo seño pero seguido de un tuteo o sea: “Seño vos me dijiste…”mi maestra de primer grado, moriría de un infarto.
Y después vienen los actos, ay Dios mío! Nunca pensé que me iba a emocionar viendo a mi hijo bailando un pericón, que parecía más un ritual de algún lugar de Latinoamérica, esos donde veneran a algún Dios, que un pericón, pero lo hizo con tanto amor y esmero que igual me emocionó, o esa vez que me pase 3 horas al rayo del sol mirando la procesión de la Virgen y esperando que mi niño agitara el pañuelo, sí sólo eso.
Y hay cosas que nunca cambian, por suerte, la emoción que siente cada vez que lo eligen para izar la bandera, la sensación de que ya no sos un nene solo porque escribís con lapicera, los dedos manchados de tinta que exhibe con orgullo, los códigos con sus amigos, el defenderlos siempre ante todo el mundo y sobre todo los primeros “amores” y la vergüenza que eso genera…pensándolo bien está bueno volver a empezar, siempre está bueno.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Excelente!!! Sos una genia
Publicar un comentario